Mi corazón palpita, estoy viva

Hoy de repente sentí mi corazón palpitando,  muchas veces no he puesto atención  a este palpito, sin embargo, hoy fue diferente por que me di cuenta que estaba allí. Venia el palpito con una sensación de placidez y confianza, me recordó que hoy estoy muy viva y apareció ante mi, una gran emoción, me siento amada, cuidada, protegida, muy bendecida y por ello me siento profundamente agradecida. No es la primera vez que me siento así, también tengo días de sentir lo contrario, pero hoy sentí una gran necesidad de plasmarlo, de escribirlo de compartirlo. Es la primera vez que decido compartir algo que escribo.

Hace aproximadamente 8 años comencé un camino sin saberlo, un dia algo paso que comencé a preguntarme si quería seguir viviendo como venia haciéndolo hasta ese momento, me imagine si me muriera ese día, que me gustaría haber hecho. Vi mi existencia y tuve la claridad que no quería continuar caminando por la vida como venía haciéndolo, tenía encima una nube negra constantemente, podría decirse que era como los que en mi época de los 20’s a los chicos se les conocía como EMOS, estaba muy perdida, confundida y para ser peor siempre he sido muy trascendentalista. Aquel momento (como muchos otros que han venido)  fue muy angustiante, pues sabia que no quería seguir viviendo de esa forma pero tampoco sabía, como si, quería vivirla o como hacer para caminar hacia eso que no era claro.

Esa fue la primera apertura de consciencia que tuve, voltear a mirarme, ver mi reflejo en un espejo e imaginar como seria mi vida según las decisiones que había tomado hasta ese instante.

Siempre he pensado que Dios o como quiera llamarlo cada quien, tiene una forma de hablarnos (aunque algunos deciden escuchar y otros no). Creo que la forma en la que él me habla, a veces, es a través de los libros. Comencé a tener un impulso por leer algunas cosas que llegaban a mi, como mostrándome o abriéndome la mente precisamente para guiarme a las decisiones que tendría que tomar en adelante, si ya no quería vivir como hasta ese momento lo estaba haciendo. Claro si haces preguntas, las respuestas comienzan a llegar de la forma que puedes recibirlas. Luego cuando los libros cumplieron su función,  llegaron lugares, herramientas y personas que me seguirían enseñándo a usar mi brújula y encontrar mis propias respuestas.

En estos 8 años muchas personas se han ido,  dejar que se fueran no fue fácil, en cada dejar ir, era como si una parte de mi se muriera y aveces fue muy difícil ver que, el permitir que se fueran, era parte de mi pedido de cambiar de rumbo por la vida.  Con el partir de estas personas, también fui tomando decisiones que en cada momento me llevaban a saltar al vacio, que angustiante es saltar sin saber que te espera, caminar con incertidumbre es algo muy vertiginoso.

Saltar al vacío, enfrentarme a mi misma, saberme sin nada, soltarlo todo, dejar ir, ir al viaje mas importante de mi vida, regresar a mi, visitar mi oscuridad. Esta es la experiencia mas fuerte, mas difícil y mas gratificante de todas. Muchas veces me he sentido al borde de abandonarlo todo, de no seguir, de no tener energías para caminar mas y a pesar de todas las dudas, las alas aparecen a pesar de mi propia incredulidad.

Hoy este palpito que estoy sintiendo me remonta a recordar todo este camino recorrido, me lleva a verme de nuevo y saberme viva, agradecida por haberme sentido tan perdida, tan confundida, tan sin vida, allí volví a vivir,  a vivir de verdad.

Y aunque se que todo es un ciclo y la espiral de la consiciencia cada vez es mas amplia, donde muchas cosas se repiten, cada vez, saltar al vacío, me da mas confianza y certeza de reconocer que algo mucho mas grande que yo, me transciende, me sostiene y  me guía.

Agradezco todos mis días de gran oscuridad (acabó de pasar por unos cuantos), gracias a estos, puedo reconocer los que traen claridad a uno de tantos como hoy.

Alexandra Gomez Londoño