Ana María Constaín

No solo quiero que sean felices

olas
Febrero 18, 2016
Ana María Constaín

Amadas Hijas,

Muchos papás y mamás decimos “Yo solo quiero que mis hijos sean felices”

Creo que es una profunda verdad. Todos al final lo que queremos es ser felices.

El problema, amadas hijas, es que no sabemos muy bien lo que es la felicidad

Entonces, aunque nuestras intenciones sean las mejores, muchas veces hacemos cosas para que nuestros hijos sean felices, y logramos lo contrario.

Los presionamos, los corregimos, les enseñamos, los guiamos, les decimos que hacer, los castigamos, los premiamos, los halagamos,

Usamos toda clase de artimañas para llevarlos por el camino correcto

Incluso cuando creemos que no lo hacemos.

Convencidos de que los estamos educando en libertad y respeto, muchas veces lo que hacemos es disfrazar y maquillar las mismas estrategias, para que sean buenas personas

Todo esto desde nuestra creencia de lo que es el camino correcto, o lo que es ser una buena persona

Queremos que sean felices

Amadas hijas,

Yo quiero que lo sean

Yo quiero serlo

Y a veces no lo soy

Tal vez lo saben, porque lo han visto

Han presenciado mis días oscuros,

Aquellos en los que mi paciencia está ausente, y estoy irritable y gruñona

Esos momentos en los que estoy en la cama un poco más de lo que parece aceptable

Y me cuesta poner los pies en el mundo para enfrentar el día

Me han visto llorar y gritar,

Sentirme desconsolada por no comprender nada

Porque me duele en la piel el mundo,

Amadas hijas,

Sufro en esos momentos por ser esa persona para ustedes

Porque no corresponde en absoluto con la mamá feliz

Soy psicóloga, lo saben, y el fantasma de la depresión aparece

Me asusta,

La muerte se asoma seductoramente

Y amadas hijas, de eso no se habla

Porque una persona feliz quiere estar viva

Aún así la muerte se asoma,

No como una posibilidad,

Sino como un anhelo

Tampoco como un deseo,

Aparece amadas hijas,

porque bien sé que la muerte es un despertar a algo que conozco,

Pero de eso no sea habla, amadas hijas

Porque da mucho miedo

De alguna forma a veces la muerte es concebida como un fracaso

Un fracaso a ese intento por ser felices

Amadas hijas,

Hoy se los escribo, porque me he cuestionado mucho lo que es la felicidad

En esos días oscuros, de lucha y resistencia

Tratando de ser feliz para ustedes

Repitiendo frases positivas,

Agradeciendo todo lo que hay y tengo

Escondiendo estados aterradores,

Llamando al placer a la fuerza,

Siguiendo bien las instrucciones,

Esta vez fue insostenible

Falso

Y aunque seguí con mi rutina aparentemente,

Sirviendo el desayuno, jugando, trabajando, leyendo cuentos,

Internamente me dejé caer

Me permití por momentos entrar en mi cueva y dejar salir las lágrimas

Ser transparente a ustedes,

Abandonar la madre vital, creativa, presente, disponible, alegre

O al menos la pretensión de serlo

Me permití no ser feliz

Dejar que vinieran todas las olas

Que me inundaran la confusión, la frustración, la impotencia

La rabia, la inconformidad, el juicio, el desespero, la soledad

La tristeza, el dolor, la incomprensión, el agotamiento

La envidia, los celos, el miedo, la escasez

Aceptar este aspecto mío, en el que me siento rara

En donde no entiendo las reglas del juego

Nada tiene sentido

El mundo me parece absurdo

Me lo permití amadas hijas

Fue profundamente liberador

Amadas Hijas,

No solo quiero que sean felices

Porque no se muy bien que es eso

Sospecho que cuando hablamos de felicidad,

queremos conectar con un estado que todos de alguna manera conocemos

Un estado puro y amoroso

Ese, que siento tantas veces cuando estamos juntas

O cuando en mi trabajo surge lo más esencial de las personas

Eso que aparece cuando nos vemos a los ojos,

Cuando papá y yo estamos juntos

O cuando en silencio me siento frente al mar

Ese, que yo llamo Amor, así con mayúsculas,  es lo más parecido a la felicidad que yo he sentido

Con todos estos ires y venires,

Con el pasar de esas olas y tormentas

Me parece comprender

Que todo esas emociones indeseables

Vienen a mostrarme que me estoy alejando de ese lugar

Que lo estoy olvidando

Y me estoy confundiendo

Es una poderosa invitación a hacer un alto en el camino

Volver a mi

Conectar conmigo

y con ese Amor o Esencia o Dios o Luz  o tantas otras palabras que tiene

Desde ahí, Amadas Hijas

No importa mucho lo que haga, o donde este,

Me siento plena

Aunque es difícil encontrar ese lugar en medio de la vida

No hay afán.

Me parece que eso es lo que quiero aprender

Amadas Hijas

No solo quiero que sean felices

Porque esa palabra se queda corta

Y está llena de significados y cargas que me parece no son muy acertados

Quiero acompañarlas en su camino

Amarlas profundamente

Aprender junto a ustedes

Mostrarles lo que sé por si les sirve

Ser lo que soy y favorecerles ser lo que son

En lo más profundo

Permitir que vengan las olas, tormentas, soles y lunas, terremotos y huracanes, brisas y lloviznas

El día y la noche

Amadas Hijas

Sean

 

Aquí estoy para ustedes

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Recordar lo que somos

Madre-Rusa-3-730x455
Diciembre 22, 2015
Ana María Constaín

…. Eloísa y Matilde, esto es para ustedes, también…

 

Queridos niños y niñas,

Por alguna razón son parte de mi camino,

Aunque a veces, muchas veces  me resista,

En parte porque me siento profundamente impotente al verlos vulnerables, expuestos a un mundo que a veces parece desmoronarse.

Al cuidado de humanos que no tenemos ni la menor idea de lo que hacemos, personas de amor frágil y alma olvidada. Incapaces tantas veces de ser terreno fértil para ustedes.

Llegan a mi,

de la mano de padres o madres desesperanzados, muchos obligados; o referidos por maestros desesperados y confundidos;  recomendados por médicos y otros expertos;
porque las cosas no andan bien,  supuestamente,
y yo tengo las respuestas, dicen mis títulos.

También por eso amados niños y niñas, he querido renunciar a ustedes. Porque yo no tengo respuestas, y ¡tantas veces me siento tan confundida!. Me siento terriblemente cargada con la idea de tener que ser la solución.

Ustedes aparecen con sus agresiones y furias,  lágrimas y fracasos
Su autenticidad descarada, su honestidad prohibida.

Se asoman pisoteando expectativas, rompiendo reglas

Callando o quizá hablando de más. Van muy rápido, o muy lento.

No atienden lo suficiente, se mueven más de la cuenta

Son torbellinos en supuestas calmas. Estatuas en campos de batalla

Escapan al drama. O prenden fuego en escenas congeladas.

Por tanto tiempo me he sentido agotada ante la idea de tener que arreglarlos y entender qué es lo que les pasa  para poder encontrar aquella anhelada solución.

La cura a tantos déficits, síndromes y trastornos.

Leo, estudio, pregunto, investigo. El mundo me parece a veces tan insoportable. Tan ilógico. Sin sentido.

Entro en una lucha contra el sufrimiento. Una batalla contra el absurdo de la vida que tantas personas atraviesan día a día. Se me parte el corazón, incontables veces, con las historias que tocan mi puerta.

Niños inocentes y frágiles en manos de seres humanos con tan poca consciencia, o con tanto dolor o tantas heridas. Sentimientos enterrados que vulcanizan en seres tan pequeños que aún tienen tanta ilusión de vivir.

Queridos niños y niñas, tantas veces he querido huir de ese destino. Cerrarles mis puertas porque me parece que con mis hijas ya tengo y me basta. No tengo energía suficiente para sostenerlos. Amenazan mi ego constantemente. Me llevan al filo del precipicio huyendo del miedo, el fracaso y la equivocación. Me lanzan piedras en mi peldaño del reconocimiento.

Al parecer no es decisión mía. A pesar de mi, seguimos encontrándonos. Ustedes insisten.

He aprendido poco apoco a abandonar esa lucha y estar presente. He recordado que no tengo que sanarlos, ni salvarlos, ni arreglarlos, ni cambiarlos.  Me parece estar comprendiendo que no son víctimas de un mundo horrible en decadencia. Ni han tenido tan mala suerte de nacer en el lugar equivocado sin haberlo pedido.

Ustedes niños y niñas, son lo que son. Son seres divinos, humanos, con tanto que enseñar y aportar. Como todos nosotros los adultos, solo que ustedes aún no lo han olvidado del todo.

Quieren recordarnos que cada uno tiene algo inmenso que dar al mundo. Nos quieren mostrar el Amor que somos y que hemos tapado con tantas cosas, quieren recordarnos el camino a nuestra esencia.

Todo eso que los adultos minimizamos y creemos que no es importante.

Estamos perdidos.

Así que ustedes niños no vienen a mi para que yo encuentre soluciones, o arregle problemas. Vienen a mi para que los vea y escuche. Los sienta. Los acepte y ame.

Para que sea un puente con sus papas, mamás y otros adultos y les traduzca eso que ustedes no dicen con conversaciones.

Ustedes vienen a hablar en el lenguaje del juego, del arte, el baile y la música. El lenguaje del amor. Pero nosotros adultos no hablamos ese idioma. Entonces no entendemos nada.

Me parece que por alguna razón sé ese idioma. Lo estoy recordando. Puedo a veces, cuando callo mi mente adulta y de psicóloga,  entender su mensaje y transmitirlo. Puedo oír a mi propia niña interior y atenderla.

No es que sean nuestro futuro, ni sabios maestros enviados para salvarnos.

Son lo que somos nosotros, en un estado aún más puro. Con una fuerza que muchos hemos perdido, con una consciencia en potencia que ahora estamos dispuestos a recibir y un amor aún limpio y grande.

Necesitan de nosotros tanto como nosotros necesitamos de ustedes.

Quizá en algunos casos sepamos más que ustedes y podamos enseñarles del mundo. Guiarlos y protegerlos.

Quizá.

Ustedes necesitan de nuestro amor, presencia y aceptación.

Pero paradójicamente son ustedes quienes nos abren también la posibilidad de amar, estar presentes y aceptar.

Son quienes nos permiten ver el mundo con otros ojos. Desaprender lo que no es vigente y aprender nuevas cosas.

Sus conductas indeseables, los estados que nos impacientan e irritan, sus enfermedades y patologías, sus emociones desbordadas, su desobediencia y terquedad,

Nos incomodan, nos obligan a movernos, a cuestionarnos, a mirar más a fondo.

Si somos valientes y aceptamos la invitación,

nos lleva también a mirarnos adentro, para encontrar en nosotros eso que tanto rechazamos de ustedes.

Desarrollar todas esas potencialidades y sanar todas esas heridas que nos muestran como espejo.

Ver y oír gracias a ustedes, queridos niños y niñas,
todo aquello a lo que nos hemos vuelto ciegos y sordos y  sentir nuevamente eso que remueven a las buenas o a las malas.

Así que amados niños y niñas,

Aquí estoy.

Caminando este sendero con ustedes,

Estando en mi, conectando conmigo, con mi ser,

Para también poder estar y conectar con ustedes, con su ser.

Ser su mensajera, su puente, su traductora, su acompañante, su aprendiz, su sostén, su guía.

Recordar eso que soy, eso que somos.

 

Ser eso que al parecer vine a ser, a pesar de mis resistencias, miedos y dudas.

Gracias.

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